Y aunque la generación de adolescentes que se apoderó del ritmo a finales de los años 50 la reconocen como precursora, algunos exponentes sólo reconocen la influencia de los grupos estadounidenses que se escuchaban en la radio, como Billy Halley, Little Richard y, por su puesto, Elvis Presley.
"Ella fue quien empezó a usar el término rock and roll, pero en realidad interpretaba ciertas formas de jazz con swing. Por moda le decían rock a muchas cosas que no lo eran", observa Negrete. Estos músicos adjudican a la proyección de quien era una conocida artista de cine, al aparecer en cintas como Las locuras del rock and roll (1957), su capacidad para difundir el género en el que, por aquellos años, brevemente incursionó también la orquesta de Juan García Esquivel.
"Gloria Ríos abanderó el rocanrol hasta su retiro, en 1971", observa Lara, quien tras 11 años de investigación es autor de la primera enciclopedia del rock nacional, compendio en formato de DVD y CD, cuyo primer número, aún en versión demo, dedica a Gloria Ríos. Este producto todavía no se comercializa.
Las huestes del jazz
En sus albores, el rocanrol no era música de chamacos: los músicos que comenzaron a incluir una que otra pieza eran jazzistas en sus treintas que tocaban en grandes orquestas donde ejecutaban mambos, boleros y cha cha chás. Para estos ensambles, el rocanrol era "un ritmo más" de los que estaban de moda en los salones de baile, centros nocturnos y teatros como el Lírico, Cervantes y el Follies —escenarios por los que transitaron después los grupos de rocanrol—, observa el contrabajista Víctor Ruiz Passos "Vitillo".












